viernes, 23 de junio de 2017

Sapos encantados - Marta López (Colombia)



Él me convirtió en princesa,
fueron ahí los momentos mágicos
junto al río de sonrisas
de sapos encantados

Lo seguí a su ciudad perdida
con un hermoso castillo
y una sombrilla mágica

Y montamos en ella,
él besó mi mano
como príncipe
que besa a su princesa
y aconteció
lo que iba que suceder,
bajo la noche,
volví al rio ,
desapareció el encanto
y ahí estábamos
la sombrilla,
Alejandro y yo
escuchando el canto
de los sapos.

martes, 20 de junio de 2017

Cita con La Fotografia - Whigman Montoya (Cuba)

En nuestro encuentro del mes de Junio realizamos un ejercicio de aproximación a la fotografía a través de la palabra. Las fotos fueron tomadas del catalogo de una exhibición del fotógrafo español Joaquín Cortés.  Les presentamos uno de los resultados del ejercicio realizado por uno de nuestros consecuentes cronopios Whigman Montoya:  


FotoJoaquín Cortés

Secoya de aguas dulces

Tortugas de California

Tus cuellos son las cortezas de tus años

Los anillos de tus siglos de tu caparazón verdoso

Tus ojos son como nudillos, como los nudillos de mis manos

Te levantas eterna en la roca, en la cima de tus soles

Y emerges de mis profundidades, desde lo oscuro de mis pasos.


Whigman Montoya Deler, Santiago de Cuba, Cuba

jueves, 8 de junio de 2017

Relatos Breves, Rosario Allpas (Perú)





Sentimientos

En ese momento estalló el matraz de vidrio como una frágil pompa de jabón y ya no pude seguir con mis deberes de química. Era la cuarta vez que abortaba el experimento, me sentí frustrada. Es que era casi imposible esconder los sentimientos de pesadumbre después de la muerte de la abuela. Quedó el aire enrarecido y nosotros seguimos respirando confundidos esa incapacidad de cambiar los acontecimientos. La habíamos amado tanto…


Muñecas

Apenas ella nació, su padre miró al dueño de la hacienda, asintiendo. Pasaron trece años, y aún cuando ella jugaba con muñecas fue obligada a desligarse de su familia para cumplir con el compromiso pactado. Tuvo catorce hijos, siete varones y siete niñas. 

Transcurrieron cuarenta años y, cuando murió su marido, ella se atrevió a abrir el cajón donde estaban sus muñecas y llorando les dijo cuánto las había extrañado.


Cosas eternas

Rompí el antiguo jarrón de porcelana china de mi abuela y con él se quebró mi tranquilidad para siempre.


Decisión

Él estaba tranquilamente sentado mientras ella le apuntaba con una pistola. Le había pedido que apretara el gatillo porque la vida ya no tenía sentido: estaba atrapado en una silla de ruedas y sentía el dolor carcomiéndole el alma cada segundo. Ya lo habían hablado desde que se casaron, augurando quizás un futuro semejante para cualquiera de los dos. Pero, a él le tocó estar en el banquillo y a ella ser el verdugo.

—No puedo —le dijo ella bajando el arma.

Estaba temblando, tuvo el valor de apuntar a la sien de su marido, pero de pronto sintió un amor infinito, compasión, ternura, miedo, cobardía y…, no pudo gatillar.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Tres Poemas de Dominique Pivot (Bélgica-México)

Poemas de su libro “Ébano al rojo blanco”


Excisión

                                                                              Para Daniel Ouattara

Recuerdo todavía
madre
cáliz de mi genitor
tu ruego para mi complicidad
Aun duele la mañana
cuando ingenua confié en el sendero
que lleva directamente al barrio vecino
                                   donde vive La Cortadora
Obsesión sangrienta
mi dolor que derramo tanto tiempo
el brote de un cuerpo de niña
insoportable llaga de mi sexo
que no conocerá el libre escurrir
Las otras madres formaban una bahía
por lo que grité y aullé a ningún salvador
Mañana o más tarde
¿Quién volverá a mutilarme?



Cáncer

                                                                                    A Pepiv   

Quiero quebrar la computadora
para confiarle un último despecho.
La pesadilla ahorca a mi perro
y lo cubro de llantos
en mi tristeza zopilote
-demonio sin Dios maquillador.
Para sentir
exijo
a pedazos de Mármol/hierro
una decisión que flamee los tormentos cerebrales y cerberales
del te amo-te detesto.
Tu carroza arranca las ultimas (in)certidumbres de nuestro camino
y mi filoso huíngaro arrebata tus riendas-culebras.
El tajo final será para la risa-mueca
en ausencia.




Devaneo

Un viento
desvalida la levedad
y viola nuestro vals
mientras
violenta se avilanta
el ave en alas viudas

y vuela veloz con viso en vilo.