miércoles, 29 de agosto de 2018

2012 (Sexto Aniversario de Cronopios) - Por Mayra Sorondo (Puerto Rico)


…Estas son las mañanitas que cantaba el Rey David, hoy que es día de tu santo te las cantamos así, despierta mi bien despierta mira que ya amaneció, ya los pajaritos cantan la luna ya se metió. Autor: Manuel M. Ponce 

De acuerdo a los Institutos Nacionales de Salud, quienes son principalmente responsables por la investigación científica del desarrollo de los niños, a los 6 años un niño comienza el primer grado de la escuela primaria. Se supone que un niño de 6 años sepa el abecedario y el sonido que produce cada letra. Deberá saber sumar y restar del 1-10. Debe dibujar, escribir letras y palabras, escuchar a otros y esperar su turno. A la edad de seis años, los niños están más altitos en tamaño, se espera que se sepan amarrar los zapatos, los dientes de leche se empiezan a caer y emprenden la salida las muelas permanentes. Los niños a los 6 años, experimentan cierta independencia, surge la socialización fuera del ambiente familiar y se siente una necesidad de aceptación. 

Hablo de los seis años de un niño de manera análoga. Porque Cronopios, por seis años consecutivos, ha ido ganando adeptos, soltando piezas, estableciendo relaciones amigables duraderas o cortas, Cronopios ha transformado visitantes receptores en sorprendentes escritores. Cronopios ha sido y continúa siendo el tablado de escritores con libros publicados, de escritores cuyas crónicas han sido publicadas en periódicos, de escritores de letras musicales. Sus participantes son tan diversos -como tantas etnias y nacionalidades existen. Su mapa lo delinean entes con distintas preparaciones escolares e interés en las bellas artes. Por sus geografías, han pasado maestros, académicos, lingüistas, profesores de literatura, teatreros, poetas, músicos, la gran Macuca y nos sigue acompañando la estrella de David Espinosa quien nos lee palabras plasmadas en la servilleta que le sirvió de lienzo cuando lo acechó la musa. 

Escritores Cronopios de Houston, nace, si no me falla la memoria, en agosto del 2012. Su matrícula inicial fue de entre seis y ocho personas que creyeron en la idea concebida por Marta López de formar un grupo literario en español. Por 4 años -Escritores Cronopios de Houston -gozó de una sede cuasi permanente. Para el año quinto, pierde su sede y comienza a desplazarse por distintos espacios hasta pisar la librería Kaboom, el suelo que hoy nos acoge. 

Escritores Cronopios de Houston le debe su nombre a Cortázar para quien la literatura se convierte en su compañera inseparable desde los seis años. El número seis en la numerología- significa amor y equilibrio armónico. Lo que es arriba es igual abajo, las energías creativas y las receptoras se funcionan. 

En Cronopios, tal como ocurre en El Principito, andamos siempre en la búsqueda de algo que no siempre vemos, pero que sentimos en el corazón. Una búsqueda que hoy nos permite celebrar el sexto año de su existir. Y que al igual que un niño de seis años- conoce el sonido de las letras y escribe palabras con el esmero de que continuemos creando y cumpliendo muchos, muchos, más. 

¡Feliz cumpleaños Cronopios!

domingo, 19 de agosto de 2018

SIEMPREMAR - Por Lourdes González (Cuba)


1977- MAR

La primera imagen que recordaba en su vida era el mar… bueno, el cielo… que para el caso es lo mismo porque no es más que el mar invertido. A partir de ahí la presencia del mar fue siempre vital para ella. Era tan fuerte que cuando su amigo Alejandro la conoció le dio un nuevo nombre, aquel que había estado esperando por ella desde que nació. El miró sus ojos… y percibió en ellos el océano… la profundidad del mar… la espuma…, sonrió y le dijo:

-Tú te llamas Siempremar, ¿verdad? -

Ella contestó a su sonrisa y Alejandro escuchó con nitidez el rumor de las olas…

-Sí, así es… que bueno que apareciste para descubrirlo-  y sonrió todavía más.

Él le había hecho recordar su nombre… el que la rondaba desde que llegó al mundo esperando a que justamente alguien como aquel muchacho lo recogiera para ofrecérselo. Desde entonces fue Siempremar… y se olvidó del otro nombre, aquel que no era suyo porque alguien equivocadamente se lo había colocado al nacer. Lo suyo era... indiscutiblemente el mar, y ahora lo había recobrado.

El nombre es algo muy importante. El nombre hace a la persona y la persona al nombre. A algunos nos colocan el nombre equivocado y eso es luego un problema. Porque nos pasamos la vida entera tratando de hacernos a ese nombre que no nos corresponde. o tal vez, intentando encontrar el nuestro. Y de cualquier manera es una tragedia. Un nombre bien colocado nos facilita el camino, es como la luz. Se evitarían muchas dificultades si dejáramos a los niños crecer un poco y escoger ellos mismos su nombre. Seguro esta que su instinto los llevaría a encontrar el nombre correcto que es como la sombra, única; en lugar de llenar el Universo de nombres vacíos y de personas huérfanas de nombre.

Alejandro fue siempre un muchacho muy vital… por eso supo reconocerla cuando la vio por primera vez, por eso y por el olor a sal que percibió en su presencia pudo enseguida nombrarla. Ella se lo agradeció, era todavía muy joven… apenas una niña y ya había encontrado su ruta.

Siempremar llegó al pueblo por el camino del este. Llegó con su madre y su hermano y un día aparecieron instalados en las afueras, en una casita frente al mar de los Pescadores. No había un papa y ella no lo recordaba. Su madre era las dos cosas y era también una figura difícil de apreciar. Alta, muy delgada y bastante masculina. Llevaba el pan a la casa después de estar todo el día sentada en su coche de caballos que alquilaba como transporte. Había muchos más como este, pero el suyo era el único manejado por una mujer, aunque en el pueblo había alrededor de 200 coches tirados por caballos. Por supuesto que pasó a ser una figura reconocida por todos y su apodo de la cochera por ser quien conducía su coche, pronto formó parte de la cronología habitual.

A Siempremar no le fue fácil hacer amigos, bueno más que todo amigas. por aquello de… ¡Ah, pero si tú eres la hija de la cochera! La gente la miraba de manera distinta. Los muchachos suelen ser en especial muy crueles y se burlaban de la profesión de su mama, de su aspecto. Se peleaba con ellos o simplemente le daban de lado… sobre todo en la escuela. Sin embargo, Alejandro fue distinto. Se le acercó y al mirarla se quedó como escuchando. Por eso le hizo el regalo de nombrarla. A partir de ahí, Siempremar olvidó como se había llamado antes y comenzó a andar un nuevo camino. Fue mucho más fácil, ya no le importaron tanto las burlas y las risas de los otros. Y con el tiempo, también los otros olvidaron las antiguas bromas y comenzaron a aceptarla. Quizá también porque la figura de Alejandro junto a ella era lo suficientemente fuerte como para espantar el recuerdo de la cochera. Y, sin embargo, el admiraba a su madre…

-Me encanta tu mama- le dijo… -es una mujerona. Ella sí que los tiene bien puestos, Siempre mar. Ya quisieran algunos en este pueblo poder ser como ella. Yo creo que muchos hombres le tienen miedo-

Ella se quedó callada… ese justamente era el problema.

-A mí no me da miedo. Me gusta- le dijo el

-Mi mama es muy buena Alejandro, pero no me agrada su aspecto. Parece un hombre-

-Es que ella es las dos cosas, es un hombre y una mujer. Lucha duro para salir adelante… lucha por Uds. y no es fácil-

-Yo sé- contestó.

Pero seguía pensando que una mama como las otras que conocía hubiera sido mejor. Sin embargo, Alejandro le hacía valorarla. La seguridad de su amigo y el mar que la habitaba fueron borrando las huellas de los comentarios y de las risitas burlonas. De la misma forma que las olas borran todo aquello que se escribe en la orilla. Y Siempremar, comenzó a mirar a su madre de otra manera. Para una adolescente son difíciles la aceptación y la imagen. Surgen muchas dudas y complejos. Su mama era extremadamente fuerte pero también, extremadamente madre y eso la hizo verla desde otro ángulo. De cierta forma, también además de quererla empezó a admirarla.

Si Siempremar fue el océano, Alejandro fue la tierra. El la llevaba de la mano por caminos diferentes y vitales. Se complementaron de cierta manera con la fuerza de esa amistad adolescente que es muchas veces, para toda la vida. De repente la escuela se le hizo interesante. Las clases ya no fueron aburridas. El encuentro con los otros compañeros de cierta forma una sorpresa, una alegría. Y se fue haciendo parte de su entorno.


Justo entonces, ocurrió la ruptura. Fueron tiempos violentos y tensos en toda la isla. Una vez más comenzaba una oleada de gente que abandonaba el país. Y enfrentamientos y acoso a todo el que decidía marcharse. Y a Siempremar le dio miedo. Le dio miedo porque escuchó a su madre hablar de cambios, de un mejor futuro para ella y para su hermano, de otras oportunidades… pero le dio miedo separarse de Alejandro, de su escuela y de sus compañeros…  ¿empezar de Nuevo?  ¿y lejos de su amigo, lejos de aquello que le era familiar y querido? Todo sucedió vertiginosamente… ni siquiera tuvo oportunidad de despedirse. Fue como una pesadilla… la huida de la casa en medio de la noche para escapar de los golpes y los gritos. La estancia en el campamento donde los alojaron en espera del barco. La incertidumbre, los insultos, la tristeza, el miedo…  y solo el mar, el mar ahí frente a ella, alrededor de ella… pero siempre, siempre dentro de ella…

martes, 31 de julio de 2018

La mirada perdida - Elizabeth Calvo (Cuba)



En este rectángulo brilloso y sin vida
La mirada fantasma
Con esperanzas desteñidas y amarillas
La mirada a una realidad deshinibida
En par de pupilas convertidas en archivo secreto
La mirada de tantas voces amordazadas
Entonando solo consignas repetidas
La mirada asfixiante de sueños y ambiciones prohibidas
La mirada
De dolores sin golpes
De hambre, que no es de comida
De libertades sin desnudez y sin colores primarios
La mirada que se hartó sin masticar, un libreto ordinario
La mirada que supo cegarse ante tantos olores siniestros
La mirada de mujer que cambió el sexo con amor por la sed o el pan de cada dia
La mirada que tragó en seco buches sanguinolentes de sus pacientes,
Y los llantos desesperados de los sin doliente.
La mirada humana que se esfumó en tanto parpadeo,
La mirada ignorada porque anduvo descalza
Esa misma que hoy mi mirada no alcanza.


Como será su alma?
Se preguntaron algunos
Y nadie salió a explicarlo
Mientras,
Ella sigue galopando,
rociando magia por donde traspasan sus plantas livianas.
Negra es, como cuando es de rabia su réplica humana,
Blanca como cuando sus senos desquiciados con el mar danzan,
Roja es cuando su boca hechiza otros cuerpos,
Morada se ve cuando prepara ancestrales brebajes y seduce en su cama
Y es mezclada todo el tiempo,
su alma es: Latina, Criolla, India y Negra,
Si, ...es Suramericana.

lunes, 16 de julio de 2018

El Corazón - Por Mayra Sorondo (Puerto Rico)

Obra:Frida Kahlo

Según la ciencia, la función del corazón es bombear sangre a nuestro cuerpo. El corazón envía la sangre primero a los pulmones para que se oxigene, de ahí regresa al corazón quien la recibe con las arterias abiertas y éste la lanza a hacer un recorrido por cada célula de nuestro organismo. Después de que la sangre migra por cada recoveco de nuestro ente humano, regresa al corazón y así se repite ese círculo vicioso una y otra vez. Si por un lado se ha dicho que “sin tetas no hay paraíso”, sin corazón no hay vida. 

Ahora bien, si esa es la función vital del corazón ¿Por qué nos jode tanto la vida? De acuerdo a los  científicos, un descontrol de las emociones podría provocarle una sobrecarga a este órgano, causándole arritmias, palpitaciones, infartos, presión alta y dolor de pecho. Pero, no son de esas dolamas de las que quiero hablar, yo quiero explorar el por qué se han compuesto temas musicales como: tengo el corazón hecho pedazos, no me vuelvo a enamorar, corazón partido, entre otros. También quiero entender por qué si el corazón se utiliza como símbolo del enamoramiento – dibujan a cupido con una flecha que lo atraviesa, como advirtiéndonos ¡peligro!, ¡conflicto! – y anticipándonos que esa emoción llamada amor no será dulce siempre, sino agridulce y que por lo tanto, nos complicará la existencia… Entonces me remonto a Eros como se conoce a cupido en la antigua Grecia, hijo de Afrodita, la diosa del amor y al cupido que para los romanos era el dios del amor, hijo de Venus y de Marte, el dios de la guerra y reconozco que nuestra vida transita entre esa dualidad de amor y guerra.  

¿Pero cómo es que se afecta el corazón desde la emoción? Existe una complicidad entre el corazón y el cerebro. Estos dos órganos no pueden vivir el uno sin el otro. Esa interacción simbiótica entre ellos permite un intercambio de fluidos y señales nerviosas que transmiten mensajes de sensaciones y estados de ánimo. Por ejemplo, el cerebro podría emitirle la señal al corazón de aumentar los latidos cuando nos visita la alegría, la tristeza, el enojo, la depresión, la hostilidad, el susto o el miedo. Hasta se secretean si el estómago siente maripositas.

En mi caso funciona más el hemisferio derecho del cerebro que es donde se ubican la percepción, lo emocional, donde está la facultad para expresar y captar emociones, lo no verbal, la intuición, la parte que reconoce olores, voces y melodías; donde nacen la creatividad y la capacidad de enamorarse. Esa parte del cerebro que me lleva a escuchar esa canción de los panchos que dice: “pero yo te diré que yo me enamore de esos tus lindos ojos y esos labios rojos que no olvidaré,  oye esta canción que lleva alma, corazón y vida, alma para conquistarte, corazón para quererte y vida para vivirla junto a ti” o aquella que dice  la conciencia me dice que no la debo querer y el corazón me grita que si debo”.

Yo no sé ustedes, pero yo seguiré siendo una enamorada empedernida.

miércoles, 27 de junio de 2018

Cántico a las aves inmigrantes - Luis Xalín (Guatemala)


I

Que florezca lo justo. Que valoren tu canto
en el árbol ajeno que decidas posar.
Que tu voz resplandezca. Que se extinga tu llanto.
Que del cálido nido no te puedan sacar.

Que jamás  discriminen otra vez  el color
de tu bello plumaje de Tucán o Quetzal.
Que respeten tus rasgos y se escuche el clamor
de tus hijos sin culpa de que seas ilegal.

Que muy pronto reformen una ley integral,
pues llegó sin las flores la estación esperada
por millones que quieren a la luz, emerger.

Que tu fe nunca muera por el odio racial
porque ya se divisa que será deportada
de las almas opuestas a que logres vencer.

II

Que las Águilas Calvas te permitan volar
con la paz anhelada, con eterna armonía.
Que te dejen tranquilo con honor  trabajar
y construir un futuro con amor y alegría.

Que no corten tus sueños  ese par de Elefantes
que bloquearon las leyes para verte sufrir.
Que el País siga siendo la Nación de inmigrantes
y sin  más amenazas te dejaran vivir.

Que vivamos sin muros. Que te tiendan sus manos.
Que te brinden abrigo. Que te den el consuelo
que encontrar tanto quieres para ser muy feliz.

Que en el suelo foráneo  sean  llamados  hermanos.
Que sean leves los vientos y  prosigas tu vuelo.
Que el sudor de tu frente fortalezca al país.