martes, 9 de enero de 2018

EL MARAVILLOSO VIAJE DE TOMÁS - Indiana San Emeterio (Cuba)


Un niño rogaba a las nubes para que lloviese.

-No voy a ir a ninguna parte con él - Le dijo a su mamá.

-¿Quién  dijo que tú te gobiernas? -

-Si yo fuera el que gobernara…fst -

-Tomás deja de hablar bajito y no frías huevos -

Pero por mucho que Tomás cantó y bailó para que lloviese, el cielo siguió brillando. Así que Tomás tuvo que ir a casa de su papá que vivía en otro municipio, que ni sabía dónde quedaba, y tendría que abandonar la idea de pasar unas divertidas vacaciones con sus amigos. En fin, Tomás fue montado en una guagua, después en un tren y luego en un coche tirado por un caballo, que hubiera jurado ser hermano gemelo del mismísimo Rocinante, y todo eso para llegar al lugar donde vivía su papá. El camino era interminable, lleno de baches y piedras. Entonces Tomás vio bajo una ceiba un cartelón con letras grandes y chiquitas que decía:

BiEnvEnidOS a pUEblO NiÑo
Nota: ¡no olviden el paraguas y el traje de baño!

-¡Qué pueblo más extraño este! - Le comentó al cochero.

-¿Qué si vamos al oeste? -

-¡No.! ¡Qué, que pueblo más extraño este! -

-Sí, sí, aquí cerca vive Orestes -

El cochero era muy viejo, así que el niño desistió de seguir preguntando y permaneció callado el resto del trayecto. Un poco malhumorado bajó de coche. Su padre lo esperaba. Tomás ni lo saludó y caminó tras él con la vista clavada en el piso.

-Tenía muchas ganas de verte -

-Yo no, dijo el niño sin alzar los ojos -

-Debes tener cuidado con lo que dices - Y el papá se volvió invisible.

Tomás levantó la cabeza y exclamó:

-¡Rayos! ¿Qué te sucede? -

-Te dije que tuvieras cuidado con lo que dices. Ahora comenzará a llover y caerán rayos. No puedes verme porque lo dijiste -

-Sal de donde estés papá -

-Estoy, pero no quieres verme, ¿Recuerdas? -

-fst -

Entonces la boca del niño se infló y empezó a escupir trozos de huevo.

-¿Qué es esto? Preguntó Tomás -

-Acabas de freír un huevo, ahí lo tienes -

-Está bien, quiero verte -

Entonces el papá se hizo visible ante el niño.

-¿Puedes explicarme eso de traer paraguas y traje de baño? -

-Claro hijo, como en Pueblo Niño todo es así, de vez en cuando a alguien se le escapa un rayo y ahí mismo empieza a llover. Te advierto algo, que nunca se te escape un rediez, ni ninguna otra palabrota, no vaya ser que te pase como a Reventelo que por poco se revienta con la cantidad de diez y otras cosas que le salieron por la boca. Estuvo un mes del ancho de un escaparate. Pero ahora tengo que ir a trabajar, nos vemos luego -

-Pero papá, ¿cómo me vas a dejar solo aquí? ¿Y si me secuestran, me asaltan o tengo un accidente? -

-No seas tan dramático, tú no eres un genio para que te secuestren, no eres rico y además aquí no hay ladrones para que te asalten. Y en cuanto a que tengas un accidente, lo dudo porque aquí nunca ha ocurrido uno -

-Pero papá, ¿qué voy hacer aquí? Y frunció el seño para decir una palabrota -

Pero el papá lo interrumpió:

-¡Cuidado! Inventa, sé que algo se te ocurrirá - Y se fue. 

-Vamos a ver qué hace la gente de este pueblo -

Caminó por las calles y no vio a nadie, hasta que oyó una algarabía y la siguió. A orillas del mar estaba reunida la gente en una plazoleta. Todos vestían trajes de baño, pero ninguno se bañaba en la playa. En medio de la plazoleta se alzaba una manguera gigante que echaba burbujas de colores. Tomás estaba confundido, no había visto ni una gota de agua cuando se dirigía al pueblo. 

-Y si tenían el mar, ¿por qué no se bañaban en él? -

Entonces vio unos niños que saltaban en la multitud tratando de alcanzar las burbujas.

-Niña, ven acá. ¿Cómo te llamas? -

-Sheila -

-¿Y por qué no se bañan en la playa en vez de mojarse con burbujas de pintura? ¿No es algo estúpido? -

-No lo es, porque ese mar es falso -

-¿Falso? - Repitió Tomás.

-Falso, o no entendiste. Que es de mentiritas, acércate -

Tomás se acercaba pero…

-Mientras más me acerco más se aleja -

-¡Te lo dije! -

-¿Y de dónde salen las burbujas? -

-Las fabrica un hombre que llegó al pueblo un día y nunca más se fue -

-¿Quién?, preguntó Tomás -

-Es aquel que sujeta la manguera -

Entonces Tomás quedó sorprendido, era su papá. Y a pesar de todo lo que le reprochaba no haber estado a su lado, se sintió satisfecho de que aquel hombre fuera su padre y trajera unas gotas de felicidad a aquel pueblo, o mejor dicho, unas burbujas de felicidad. Sonrió y saludó a su papá, quien le tiró una burbuja que lo dejó empapado de múltiples colores.

El resto de las vacaciones se las pasó haciendo nuevos amigos y teniendo increíbles aventuras. De vez en cuando gritaba:

-¡Helaaadooo! -

Y comenzaban a caer sobre los niños y todo el pueblo deliciosos copos de helado. Tomás y sus amigos abrían la boca y estiraban sus lenguas para saborearlos. Un día Tomás preguntó:

- ¿Y por qué lo adultos no hacen lo mismo que nosotros? -

-Ellos no pueden. En Puebloniño, solo los niños gobernamos -

Al final de las vacaciones su padre le dijo:

-Recuerda Tomás, una vez que estés fuera de Pueblo Niño podrás decir lo que quieras, pero nada funcionará como aquí. Tú eliges las palabras que vas a decir. Solo una palabra siempre funcionará y es papá. Cada vez que me llames yo estaré ahí para ti - 

Tomás abrazó a su papá y montó en el coche prometiendo volver las vacaciones siguientes. Cuando el carricoche se alejaba en la distancia, algo lo hizo mirar atrás y pudo leer en un cartelón de letras grandes y chiquitas:


Vuelve pronto Tomás.

miércoles, 3 de enero de 2018

Pa'l Museo - Alfredo Hernández (Mexico)


Tóquese, pero no se use, se podría desbaratar, no se equivoque, puede extender su brazo para ofrecer su mano, la podría tocar, querer jugar.

Tóquese, pero no se prenda, tal vez algo de usted desprenda con sus palabras en viento, hacerla enfadar, con un abrazo o travieso beso deleitar el paladar.

úsese, pero de lejos, ya son pellejos y muchos huesos. Para bromear mejor la carne fresca, en el recreo para sentirse joven alguien menor que usted le hará volar.

préndase, pero ponga rienda, sentirse vivo lo invitaría a pecar, a través de sus ojos el mundo adorar. Se le ven las canas, muchas mañas y muy pocas mañanas.

Tóquese, úsese, préndase, pero no lo saque de este lugar, le quitaría aire a su mascota, a su edad sólo un museo es su hogar.


"Seño", ¿qué edad tiene Ud.?, ¡treinta!... Le espero mañana para firmar su futura estancia en este museo, aquí ya la veo.

martes, 21 de noviembre de 2017

Ejercicio I - Carlos Hermilo Ortega (México)


Él siente la tierra, el aire y el cielo. Yo solo puedo ver el espacio. Él se queda quieto por mucho tiempo. A mí me gusta brincar cuando hay nubes. Para él, el tiempo es diminuto, vive en lo absoluto y aunque el mundo cambie, él se mantiene estoico. Yo soy lo más efímero de ese mundo. Él fue amigo de mi hermano, jugaron en tardes de sol, yo solo puedo jugar en la noche.

Mi hermano y él se vieron crecer, compartieron cicatrices, lloraron juntos bajo la lluvia, se asustaron de los rayos en la tormenta. Él guarda en su memoria los primeros triunfos de mi hermano: el primer brinco con los ojos cerrados, la primera maroma y el haber encontrado un amigo de verdad. Mi hermano siempre guardó sus memorias con él cómo fruto de una infancia interminable.

Yo veo las cicatrices de mi hermano en él, no alcanzo a distinguir dónde la melancolía de él comienza y la de mi hermano termina, es un manto que me cubre cuando estoy con él, un manto que flota alrededor de nosotros, ligero. Yo, al no entender la melancolía y sólo entender de las estrellas, no me importa.

Y es que el espacio me encanta, me imagino flotar en sus constelaciones, ser una chispa mas de todas las chispas que ahí habitan, luces navegantes en la corriente obscura. Vals de nebulosas a la velocidad de la luz.

A él no le gustan las galaxias, cree que todo lo que necesito saber está aquí, enfrente de mis ojos, que el universo entero puede estar dentro de una canica, y que la luz en sus mil formas y trayectorias se unen con quien las aprecia.

A mí me gusta explorar, pero soy pequeño, él es altísimo, al ponerme el casco y subirme en él me gusta ver la noche –quiero ir más allá de la luna- él no sabe de platicas, pero si sabe de acompañar, y se limita a moverse con la cadencia del aire.

Ayer corrí y brinqué buscando nubes, al no ver un hueco, caí y gotas de sangre salieron de poco a poco. Lo primero que hice fue correr con él, quería enseñarle que también puedo tener cicatrices. Él no se inmutó. Yo tengo solo unas cuantas cicatrices. Él tiene miles y una enorme. Mi madre dice que nadie puede sobrevivir a un rayo. Él sobrevivió y por eso digo que es de otro planeta. Mi hermano no sobrevivió y por eso sé que fue de este planeta. Por eso yo quiero irme al espacio.

El velorio de mi hermano fue pequeño, yo apenas me acuerdo, me dijeron que él no  podía venir, que mi madre no podía ni quería verlo, ahora entiendo porque se siente culpable de haberlo plantado atrás de la casa.

Cuando lo veo a él puedo sentir la energía que le quitó mitad de cuerpo y que se llevó a mi hermano. Veo como la corteza de su cuerpo se vuelve rojiza en donde pegó el rayo.  Mi hermano se desvaneció en sus ramas. Yo sé que ese relámpago los unió, junto corteza con piel, savia con sangre y todo fue en un pacto de electricidad y fuego.  Mi hermano se fue de este planeta. Él, fiel se mantiene tranquilo y se limita a sentir la tierra húmeda y agradecer al sol. Y yo, mis ojos se vacían cuando el cielo se llena de luces.

El primer casco que hice fue cuando mi hermano todavía estaba aquí, me ayudo a hacerlo. Yo soy un explorador astronauta. Mi hermano un experto constructor. Traté de investigar el patio trasero, pero no era lo suficientemente grande. El segundo casco tuve que hacerlo solo, tomé algunas ramas y hojas, los uní con lazo y cinta. Fue la primera vez que pude subirme en él. El tercer casco lo construí con un solo objetivo: dejar este planeta.

Después de su velorio, el otoño llegó y las ramas de él se fueron, sé que así se ponen tristes los árboles: Por las ardillas hambrientas, por los perdidos, por las aves que nos supieron volar, los desterrados, por la noche, el día, por los relámpagos, por mi hermano.
El invierno lo redujo a blanco. La nieve se extendía desde sus raíces hasta su copa, el agua se congelo dentro su corteza, su pulso bajaba como los copos de nieve bajan y rodean mi casco. Él se mantiene humilde. Yo solo puedo esperar que las lluvias regresen.

En primavera, entre a la escuela, aprendí que después de cada rayo viene un trueno, si cuentas cuantos segundos después de que el relámpago ilumina, podrás saber que tan cerca estuvo de ti. Él se llenó de verde, juega con el viento y me manda hojas para que vaya a jugar con él.

Las primeras lluvias llegaron. Él escuchó las gotas y lloraba con ellas. Yo ansioso esperé los rayos, sería el primer explorador astronauta. El cuerpo de él creció más en una mitad, la otra parte se mantuvo intacta como si no quisiera olvidar a su primer amigo, lo cual me ayudó. Me coloqué el casco, y empecé a escalar. Él anticipó la tormenta. Yo seguí escalando. Él entendía que las nubes se acumularían. Yo seguí escalando. Él sabe que mis intenciones son la de atrapar rayos. Llegué a la copa. Él extendió sus ramas al cielo. Yo miré con desafió la obscuridad que se acumulaba. Él movía sus hojas esperando protegerme -Yo empecé a gritar quiero ir más allá de la luna- Él no entiende de palabras, pero sí de emociones, comenzó a moverse con más fuerza para evitarme despegar. Yo presencié el primer rayo. Él dejó de moverse y aferró sus raíces a la tierra. Empecé a contar esperando el trueno. 1 ... 2...3 ...4. La parte donde el rayo le pegó comenzó a brillar 5 … 6.... El trueno cayó lejos. Yo sé que si un trueno se llevó a mi hermano el trueno lo regresaría. Él se dejó iluminar por otro rayo 1... 2 … 3.... 4.... No sé si la luz proviene de Él o de los rayos. Cayó trueno. Las nubes seguían acumulándose. Mis ojos se llenaron de agua. El cielo se llenó de luz. Él se mantenía como una aguja atravesando el cosmos. 1 ... 2 ... Yo veo el trueno caer, no es lo suficientemente cerca. 1 ... Trueno. Un árbol no tan lejos de nosotros se llena de fuego. Él comienza a estirar sus ramas haciendo una cápsula, los tronidos del él son tan fuertes como los rayos. Yo comienzo a ver madera y hojas alrededor mío. 1 … El rayo y trueno nos sorprende. Mi hermano no está. Yo estoy aterrado. Él se ilumina de luz eléctrica. …..

Soy una chispa más de todas las chispas que ahí habitan.... Mi hermano es destierro, trueno y espacio. Él es el espejo de la vida. Yo solo puedo contemplarlo en la luz.


Despierto en una cama de hojas con el viento tranquilo. Sus ramas, raíces y cuerpo se desvanecieron. Él no está. Mi hermano, desterrado a los truenos. Yo veo un pequeño brote que sale de la tierra.