El
silencio de la noche se rompe con la insistencia del sonido que he odiado por
los últimos meses, sin saber si es el rentero para reclamar sus pagos atrasados
o tan sólo es un despistado que marcó el último número equivocado. Cinco para
las doce y no deja de insistir por mas que trate de ignorarlo. Tomé la bocina
pensando como excusarme está vez.. ¿Cómo le diría al casero, que otra vez no
tenía dinero? Y sin darme un solo segundo para hablar. Nuevamente escucho esa
voz… ¡Te espero en treinta minutos en el mismo lugar! Esa voz… Esa voz ronca
madura y dominante que me hace temblar. Esa voz que lejos de darme amor sólo me
domina una noche mas. Si tan sólo pudiera romper las cadenas de tus caprichos,
de tus deseos..., de tus manos. Y sin mas ya estaba frente a tu puerta. Me
olvidé de las promesas que nunca me hiciste, de los atardeceres en la playa...
No me importaba nada, yo sólo quería sentirme amada , sentir tu aliento en mi
cuello, ver a aquel hombre que con un sonido de su voz me dominaba,
completamente perdido en los más sucios de mis deseos . Sentir que la vida me
lo ponía a mis pies para finalmente acabar con el monstruo de mis sueños. Y
así... En el más profundo de los silencios tomó sus llaves y una vez mas
escuché la frase que ya tenía olvidada... ESPERA MI LLAMADA...
sábado, 17 de marzo de 2018
martes, 9 de enero de 2018
EL MARAVILLOSO VIAJE DE TOMÁS - Indiana San Emeterio (Cuba)
Un niño rogaba a las nubes para que lloviese.
-No voy a ir a ninguna parte con él - Le dijo a su mamá.
-¿Quién dijo que tú te gobiernas? -
-Si yo fuera el que gobernara…fst -
-Tomás deja de hablar bajito y no frías huevos -
Pero por mucho que Tomás cantó y bailó para que lloviese, el cielo
siguió brillando. Así que Tomás tuvo que ir a casa de su papá que vivía en otro
municipio, que ni sabía dónde quedaba, y tendría que abandonar la idea de pasar
unas divertidas vacaciones con sus amigos. En fin, Tomás fue montado en una
guagua, después en un tren y luego en un coche tirado por un caballo, que
hubiera jurado ser hermano gemelo del mismísimo Rocinante, y todo eso para
llegar al lugar donde vivía su papá. El camino era interminable, lleno de
baches y piedras. Entonces Tomás vio bajo una ceiba un cartelón con letras
grandes y chiquitas que decía:
BiEnvEnidOS a pUEblO NiÑo
Nota: ¡no olviden el paraguas y el traje de baño!
-¡Qué pueblo más extraño este! - Le comentó al cochero.
-¿Qué si vamos al oeste? -
-¡No.! ¡Qué, que pueblo más extraño este! -
-Sí, sí, aquí cerca vive Orestes -
El cochero era muy viejo, así que el niño desistió de seguir
preguntando y permaneció callado el resto del trayecto. Un poco malhumorado
bajó de coche. Su padre lo esperaba. Tomás ni lo saludó y caminó tras él con la
vista clavada en el piso.
-Tenía muchas ganas de verte -
-Yo no, dijo el niño sin alzar los ojos -
-Debes tener cuidado con lo que dices - Y el papá se volvió invisible.
Tomás levantó la cabeza y exclamó:
-¡Rayos! ¿Qué te sucede? -
-Te dije que tuvieras cuidado con lo que dices. Ahora comenzará a
llover y caerán rayos. No puedes verme porque lo dijiste -
-Sal de donde estés papá -
-Estoy, pero no quieres verme, ¿Recuerdas? -
-fst -
Entonces la boca del niño se infló y empezó a escupir trozos de huevo.
-¿Qué es esto? Preguntó Tomás -
-Acabas de freír un huevo, ahí lo tienes -
-Está bien, quiero verte -
Entonces el papá se hizo visible ante el niño.
-¿Puedes explicarme eso de traer paraguas y traje de baño? -
-Claro hijo, como en Pueblo Niño todo es así, de vez en cuando a
alguien se le escapa un rayo y ahí mismo empieza a llover. Te advierto algo,
que nunca se te escape un rediez, ni ninguna otra palabrota, no vaya ser que te
pase como a Reventelo que por poco se revienta con la cantidad de diez y otras
cosas que le salieron por la boca. Estuvo un mes del ancho de un escaparate.
Pero ahora tengo que ir a trabajar, nos vemos luego -
-Pero papá, ¿cómo me vas a dejar solo aquí? ¿Y si me secuestran, me
asaltan o tengo un accidente? -
-No seas tan dramático, tú no eres un genio para que te secuestren, no
eres rico y además aquí no hay ladrones para que te asalten. Y en cuanto a que
tengas un accidente, lo dudo porque aquí nunca ha ocurrido uno -
-Pero papá, ¿qué voy hacer aquí? Y frunció el seño para decir una
palabrota -
Pero el papá lo interrumpió:
-¡Cuidado! Inventa, sé que algo se te ocurrirá - Y se fue.
-Vamos a ver qué hace la gente de este pueblo -
Caminó por las calles y no vio a nadie, hasta que oyó una algarabía y
la siguió. A orillas del mar estaba reunida la gente en una plazoleta. Todos
vestían trajes de baño, pero ninguno se bañaba en la playa. En medio de la
plazoleta se alzaba una manguera gigante que echaba burbujas de colores. Tomás
estaba confundido, no había visto ni una gota de agua cuando se dirigía al
pueblo.
-Y si tenían el mar, ¿por qué no se bañaban en él? -
Entonces vio unos niños que saltaban en la multitud tratando de
alcanzar las burbujas.
-Niña, ven acá. ¿Cómo te llamas? -
-Sheila -
-¿Y por qué no se bañan en la playa en vez de mojarse con burbujas de
pintura? ¿No es algo estúpido? -
-No lo es, porque ese mar es falso -
-¿Falso? - Repitió Tomás.
-Falso, o no entendiste. Que es de mentiritas, acércate -
Tomás se acercaba pero…
-Mientras más me acerco más se aleja -
-¡Te lo dije! -
-¿Y de dónde salen las burbujas? -
-Las fabrica un hombre que llegó al pueblo un día y nunca más se fue -
-¿Quién?, preguntó Tomás -
-Es aquel que sujeta la manguera -
Entonces Tomás quedó sorprendido, era su papá. Y a pesar de todo lo que
le reprochaba no haber estado a su lado, se sintió satisfecho de que aquel
hombre fuera su padre y trajera unas gotas de felicidad a aquel pueblo, o mejor
dicho, unas burbujas de felicidad. Sonrió y saludó a su papá, quien le tiró una
burbuja que lo dejó empapado de múltiples colores.
El resto de las vacaciones se las pasó haciendo nuevos amigos y
teniendo increíbles aventuras. De vez en cuando gritaba:
-¡Helaaadooo! -
Y comenzaban a caer sobre los niños y todo el pueblo deliciosos copos
de helado. Tomás y sus amigos abrían la boca y estiraban sus lenguas para
saborearlos. Un día Tomás preguntó:
- ¿Y por qué lo adultos no hacen lo mismo que nosotros? -
-Ellos no pueden. En Puebloniño, solo los niños gobernamos -
Al final de las vacaciones su padre le dijo:
-Recuerda Tomás, una vez que estés fuera de Pueblo Niño podrás decir
lo que quieras, pero nada funcionará como aquí. Tú eliges las palabras que vas
a decir. Solo una palabra siempre funcionará y es papá. Cada vez que me llames
yo estaré ahí para ti -
Tomás abrazó a su papá y montó en el coche prometiendo
volver las vacaciones siguientes. Cuando el carricoche se alejaba en la
distancia, algo lo hizo mirar atrás y pudo leer en un cartelón de letras
grandes y chiquitas:
Vuelve pronto Tomás.
miércoles, 3 de enero de 2018
Pa'l Museo - Alfredo Hernández (Mexico)
Tóquese, pero no se use, se podría desbaratar, no se equivoque, puede extender su brazo para ofrecer su mano, la podría tocar, querer jugar.
Tóquese, pero no se prenda, tal vez algo de usted desprenda con sus palabras en viento, hacerla enfadar, con un abrazo o travieso beso deleitar el paladar.
úsese, pero de lejos, ya son pellejos y muchos huesos. Para bromear mejor la carne fresca, en el recreo para sentirse joven alguien menor que usted le hará volar.
préndase, pero ponga rienda, sentirse vivo lo invitaría a pecar, a través de sus ojos el mundo adorar. Se le ven las canas, muchas mañas y muy pocas mañanas.
Tóquese, úsese, préndase, pero no lo saque de este lugar, le quitaría aire a su mascota, a su edad sólo un museo es su hogar.
"Seño", ¿qué edad tiene Ud.?, ¡treinta!... Le espero mañana para firmar su futura estancia en este museo, aquí ya la veo.
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