sábado, 17 de marzo de 2018

Prostituta sin paga - Por Mimi Negrete (México)



El silencio de la noche se rompe con la insistencia del sonido que he odiado por los últimos meses, sin saber si es el rentero para reclamar sus pagos atrasados o tan sólo es un despistado que marcó el último número equivocado. Cinco para las doce y no deja de insistir por mas que trate de ignorarlo. Tomé la bocina pensando como excusarme está vez.. ¿Cómo le diría al casero, que otra vez no tenía dinero? Y sin darme un solo segundo para hablar. Nuevamente escucho esa voz… ¡Te espero en treinta minutos en el mismo lugar! Esa voz… Esa voz ronca madura y dominante que me hace temblar. Esa voz que lejos de darme amor sólo me domina una noche mas. Si tan sólo pudiera romper las cadenas de tus caprichos, de tus deseos..., de tus manos. Y sin mas ya estaba frente a tu puerta. Me olvidé de las promesas que nunca me hiciste, de los atardeceres en la playa... No me importaba nada, yo sólo quería sentirme amada , sentir tu aliento en mi cuello, ver a aquel hombre que con un sonido de su voz me dominaba, completamente perdido en los más sucios de mis deseos . Sentir que la vida me lo ponía a mis pies para finalmente acabar con el monstruo de mis sueños. Y así... En el más profundo de los silencios tomó sus llaves y una vez mas escuché la frase que ya tenía olvidada... ESPERA MI LLAMADA...

martes, 9 de enero de 2018

EL MARAVILLOSO VIAJE DE TOMÁS - Indiana San Emeterio (Cuba)


Un niño rogaba a las nubes para que lloviese.

-No voy a ir a ninguna parte con él - Le dijo a su mamá.

-¿Quién  dijo que tú te gobiernas? -

-Si yo fuera el que gobernara…fst -

-Tomás deja de hablar bajito y no frías huevos -

Pero por mucho que Tomás cantó y bailó para que lloviese, el cielo siguió brillando. Así que Tomás tuvo que ir a casa de su papá que vivía en otro municipio, que ni sabía dónde quedaba, y tendría que abandonar la idea de pasar unas divertidas vacaciones con sus amigos. En fin, Tomás fue montado en una guagua, después en un tren y luego en un coche tirado por un caballo, que hubiera jurado ser hermano gemelo del mismísimo Rocinante, y todo eso para llegar al lugar donde vivía su papá. El camino era interminable, lleno de baches y piedras. Entonces Tomás vio bajo una ceiba un cartelón con letras grandes y chiquitas que decía:

BiEnvEnidOS a pUEblO NiÑo
Nota: ¡no olviden el paraguas y el traje de baño!

-¡Qué pueblo más extraño este! - Le comentó al cochero.

-¿Qué si vamos al oeste? -

-¡No.! ¡Qué, que pueblo más extraño este! -

-Sí, sí, aquí cerca vive Orestes -

El cochero era muy viejo, así que el niño desistió de seguir preguntando y permaneció callado el resto del trayecto. Un poco malhumorado bajó de coche. Su padre lo esperaba. Tomás ni lo saludó y caminó tras él con la vista clavada en el piso.

-Tenía muchas ganas de verte -

-Yo no, dijo el niño sin alzar los ojos -

-Debes tener cuidado con lo que dices - Y el papá se volvió invisible.

Tomás levantó la cabeza y exclamó:

-¡Rayos! ¿Qué te sucede? -

-Te dije que tuvieras cuidado con lo que dices. Ahora comenzará a llover y caerán rayos. No puedes verme porque lo dijiste -

-Sal de donde estés papá -

-Estoy, pero no quieres verme, ¿Recuerdas? -

-fst -

Entonces la boca del niño se infló y empezó a escupir trozos de huevo.

-¿Qué es esto? Preguntó Tomás -

-Acabas de freír un huevo, ahí lo tienes -

-Está bien, quiero verte -

Entonces el papá se hizo visible ante el niño.

-¿Puedes explicarme eso de traer paraguas y traje de baño? -

-Claro hijo, como en Pueblo Niño todo es así, de vez en cuando a alguien se le escapa un rayo y ahí mismo empieza a llover. Te advierto algo, que nunca se te escape un rediez, ni ninguna otra palabrota, no vaya ser que te pase como a Reventelo que por poco se revienta con la cantidad de diez y otras cosas que le salieron por la boca. Estuvo un mes del ancho de un escaparate. Pero ahora tengo que ir a trabajar, nos vemos luego -

-Pero papá, ¿cómo me vas a dejar solo aquí? ¿Y si me secuestran, me asaltan o tengo un accidente? -

-No seas tan dramático, tú no eres un genio para que te secuestren, no eres rico y además aquí no hay ladrones para que te asalten. Y en cuanto a que tengas un accidente, lo dudo porque aquí nunca ha ocurrido uno -

-Pero papá, ¿qué voy hacer aquí? Y frunció el seño para decir una palabrota -

Pero el papá lo interrumpió:

-¡Cuidado! Inventa, sé que algo se te ocurrirá - Y se fue. 

-Vamos a ver qué hace la gente de este pueblo -

Caminó por las calles y no vio a nadie, hasta que oyó una algarabía y la siguió. A orillas del mar estaba reunida la gente en una plazoleta. Todos vestían trajes de baño, pero ninguno se bañaba en la playa. En medio de la plazoleta se alzaba una manguera gigante que echaba burbujas de colores. Tomás estaba confundido, no había visto ni una gota de agua cuando se dirigía al pueblo. 

-Y si tenían el mar, ¿por qué no se bañaban en él? -

Entonces vio unos niños que saltaban en la multitud tratando de alcanzar las burbujas.

-Niña, ven acá. ¿Cómo te llamas? -

-Sheila -

-¿Y por qué no se bañan en la playa en vez de mojarse con burbujas de pintura? ¿No es algo estúpido? -

-No lo es, porque ese mar es falso -

-¿Falso? - Repitió Tomás.

-Falso, o no entendiste. Que es de mentiritas, acércate -

Tomás se acercaba pero…

-Mientras más me acerco más se aleja -

-¡Te lo dije! -

-¿Y de dónde salen las burbujas? -

-Las fabrica un hombre que llegó al pueblo un día y nunca más se fue -

-¿Quién?, preguntó Tomás -

-Es aquel que sujeta la manguera -

Entonces Tomás quedó sorprendido, era su papá. Y a pesar de todo lo que le reprochaba no haber estado a su lado, se sintió satisfecho de que aquel hombre fuera su padre y trajera unas gotas de felicidad a aquel pueblo, o mejor dicho, unas burbujas de felicidad. Sonrió y saludó a su papá, quien le tiró una burbuja que lo dejó empapado de múltiples colores.

El resto de las vacaciones se las pasó haciendo nuevos amigos y teniendo increíbles aventuras. De vez en cuando gritaba:

-¡Helaaadooo! -

Y comenzaban a caer sobre los niños y todo el pueblo deliciosos copos de helado. Tomás y sus amigos abrían la boca y estiraban sus lenguas para saborearlos. Un día Tomás preguntó:

- ¿Y por qué lo adultos no hacen lo mismo que nosotros? -

-Ellos no pueden. En Puebloniño, solo los niños gobernamos -

Al final de las vacaciones su padre le dijo:

-Recuerda Tomás, una vez que estés fuera de Pueblo Niño podrás decir lo que quieras, pero nada funcionará como aquí. Tú eliges las palabras que vas a decir. Solo una palabra siempre funcionará y es papá. Cada vez que me llames yo estaré ahí para ti - 

Tomás abrazó a su papá y montó en el coche prometiendo volver las vacaciones siguientes. Cuando el carricoche se alejaba en la distancia, algo lo hizo mirar atrás y pudo leer en un cartelón de letras grandes y chiquitas:


Vuelve pronto Tomás.

miércoles, 3 de enero de 2018

Pa'l Museo - Alfredo Hernández (Mexico)


Tóquese, pero no se use, se podría desbaratar, no se equivoque, puede extender su brazo para ofrecer su mano, la podría tocar, querer jugar.

Tóquese, pero no se prenda, tal vez algo de usted desprenda con sus palabras en viento, hacerla enfadar, con un abrazo o travieso beso deleitar el paladar.

úsese, pero de lejos, ya son pellejos y muchos huesos. Para bromear mejor la carne fresca, en el recreo para sentirse joven alguien menor que usted le hará volar.

préndase, pero ponga rienda, sentirse vivo lo invitaría a pecar, a través de sus ojos el mundo adorar. Se le ven las canas, muchas mañas y muy pocas mañanas.

Tóquese, úsese, préndase, pero no lo saque de este lugar, le quitaría aire a su mascota, a su edad sólo un museo es su hogar.


"Seño", ¿qué edad tiene Ud.?, ¡treinta!... Le espero mañana para firmar su futura estancia en este museo, aquí ya la veo.